“El infierno es un lugar solitario” es una recopilación de poesías de Charles Bukowski. También aparecen en él, un par de cartas y de vez en cuando un puñado de fotografías en las que aparece el carismático Bukowski con una botella o un vaso en la mano, una mujer cerca, y siempre, su cara de borracho eterno.       Pudiera decirse que son poemas para adolescentes, de alcohol y mujeres y a veces, de carreras de caballos (sus tres temas principales) y poco más, pero hay que saber ver la ternura que se escapa entre sus palabras flotando entre la dureza y la misoginia.       Como dice Federico Ludueña, taductor y editor de este libro en la editorial Txalaparta: «La imagen del borracho que escribe, obscureció al escritor que bebe».

