Ellos no estaban preparados para la intensidad de un amor. Ella con inseguridades del pasado pero, creyente en el amor como un combustible. El frio. Ausente de un futuro, lleno de dolor, y con la absoluta seguridad de que el amor duele. Sin embargo, sus caminos volverían a cruzarse. Ahora más conscientes, maduros. Se vuelven a abrir heridas que nunca sanaron. Dándose cuenta que son el uno para el otro, un tipo de droga que depende4 el alma, y que se depositaba en corazón para nunca borrarse.