En esta nueva colección de ensayos, Hablemos de langostas, el autor reflexiona sobre el porno, las autobiografías de deportistas o las limitaciones de la lengua inglesa, entre otros asuntos. Su perspectiva es siempre innovadora y sus observaciones finas e inteligentes. David Foster Wallace se plantea si es moralmente correcto hervir un animal vivo por un simple placer gustativo, premisa ante la cual termina concluyendo: “No hay una manera honesta de evitar ciertas cuestiones morales”.

