Elvio Guastavino es un hombrecito gris, marchito, solitario, que parece inofensivo, pero... creció a la sombra deformante de un padre militar, argentino, torturador y perverso para más datos, y tiende a acomodar su existencia en los huecos de una obsesión que apenas logra enmascarar un episodio terrible de su pasado. Enamorado de una muñequíta de porcelana, Guastavino es puro resto nocturno: una pesadilla transformada en realidad, el maestro de ceremonias de un cuento dark que, de la mano de la afilada dupla Varela-Trillo, marca un verdadero hito en la historieta argentina.

