La experiencia de una bailarina, dulce, amarga, gloriosa, sacrificada —en palabras de Solange Lebourges— es el contenido de Lo bailado… nadie me lo quita. Memorias de una bailarina. El baile es una disciplina, una profesión, un modo de vida que requiere esfuerzo y atención íntegra de cuerpo, mente y espíritu, tan celoso que no permite enfocarse en otra profesión. Desafortunadamente, no ha ocupado socialmente el lugar que merece por la entrega que requiere del ejecutante, por su belleza como expresión artística, por la diversidad de líneas temáticas que maneja. Manteniendo la armonía entre la autobiografía y lo reflexivo, Solange Lebournes comparte con el lector la relación que una bailarina guarda con los coreógrafos, la disciplina casi militar a la que se enfrenta, la experiencia de una función exitosa, el fin de una carrera y lo intenso del arte de la danza.
