«Octubre era una de las pocas cosas que llegaban»
No puedo mentir, parte de la curiosidad que tenía por esta historia viene de las palabras de Gabo, cuando afirmó que "El coronel no tiene quien le escriba" fue su obra maestra. Yo pensé «¿qué puede ser mejor que Cien años de soledad?». Al terminarlo, no sé si puedo elegir uno u otro como su obra maestra, pero es una historia formidable. Gabo era un escritor de la soledad. Este libro presenta este sentimiento de la manera profunda y sensible que solo él lograría hacer. El coronel prefiere alimentar al gallo que a sí mismo o su mujer, pues el gallo es la esperanza y sabe que si la pierde, no le resta nada. Es una historia tan corta y tan simple, pero tan maravillosa y tan mágica.



