La narración de las peripecias de la acomodada María del Carmen Huertas, logra mezclar ternura con violencia, inocencia con crueldad, luz y crimen. El estilo, fluvial, relata el viaje iniciático de una rubia coqueta por la ciudad de su autor, en donde las drogas, el descubrimiento del sexo, los personajes límite, la sangre y la música alternan el protagonismo. Extraordinarios son sus primeros pasajes en donde, mientras María del Carmen sigue enquistada en su clase social, Caicedo habla de los Rolling Stones, explica algunas de sus canciones y teoriza sobre la muerte de uno de sus integrantes; como también lo son los episodios finales en donde la joven se instala en los bajos fondos, sufre una transformación y empieza a entender la vida a ritmo de salsa, de Héctor Lavoe, de reyertas en plena rumba, de Richie Ray y Bobby Cruz. ¡Que wva la música! la escribió un loquito del interior de su país, un drogadicto más que no llegaba al cuarto de siglo. Sin embargo, fue el libro que desmarcó a la literatura colombiana, fue la otra apuesta, la réplica inconsciente a una condena de tantos años de soledad. http://pt.scribd.com/doc/117990265
