“CUENTRÁFICOS consta de tres partes: el desayuno, los pechos y el lenguaje. Es un universo oblongo donde prevalece la creatividad insana. Su línea es la imaginación; pero no se trata de cualquier imaginación: es esa alucinante, desbocada y posmoderna que igual se ubica desde una caja de Maizoro o de las ventanillas en los viajes espaciales. Son catorce cuentos que son catorce razones para pensar en otra cosa: el astroducto o las aristopeyas. Son historias cercanas, vistas desde la óptica del conjuro y del amor; los planos que se trasponen son los habituales: su sonrisa es la prueba; no obstante, lo que humedece es el lenguaje. La palabra que se expresa a sí misma que es la esencia de este arte. El grado cero de la hermosura. Cristina crea un discurso desenfadado y oscilante que se adapta a todas las intenciones: las buenas, las malas y las inconfesables. Con oficio, desliza sus historias fantásticas a la par que las realistas. Es un libro para placeres finos y perversos. Para desdoblar sueños diferentes y provocadores. Para advertir que las astillas del día son parte de nosotros, y qué alegría que sea una joven inquieta la que nos lo diga. ” - Élmer Mendoza (Contraportada)