Este libro cuenta la historia del robo de un cuadro llamado Paisaje de otoño.
Inicialmente, los hermanos Pablo y Alberto Puerta planean el hurto de la obra, que se queda en un museo de arte. Con todo planeado, ellos revisan cada detalle, confiando en que todo saldrá bien. Debido a una deficiencia en las piernas de Pablo, Alberto tiene que entrar al museo solo. Él hace todos los pasos muy cuidadosamente, pero un vigilante (llamado Raúl) lo detiene y él es arrestado en la comisaría de policía.
Aunque el ladrón ha sido detenido, la gente pronto descubre que el cuadro ha desaparecido. Entonces, el inspector Júlian Calvo empieza a investigar el robo. Primero, él interroga a Raúl y descubre que, entre otras cosas, [*****]ándo pequeño le gustaba copiar pinturas famosas para poner en su casa. En seguida, él interroga a Andrés Fuentes, el restaurador de cuadros del museo, y también descubre que, en el pasado, él había ayudado ladrones a robar otra obra de arte...
Él tiempo pasa y, después de más de un año, el inspector Calvo va a visitar al director del Museo de Arte, para advertirle de que la policía va a cerrar el caso, porque no hubo nuevas pistas o nada de nuevo para investigar...
Más de diez años se pasan. [*****]ándo sale la noticia de que Alberto ha sido liberado de la cárcel (él había sido preso por causa de otros robos), Raúl y Andrés se recuerdan del misterio de la desaparición del cuadro y hablan un poco sobre él...
Raúl recibe una carta con una invitación para trabajar como vigilante en el Museo de Arte Contemporáneo de Bergerac, Francia, y se queda muy animado. Él se prepara para viajar y, antes de salir de la ciudad, toma la pintura Paisaje de otoño (que había escondido en el museo en aquella noche, [*****]ándo no había nadie alrededor) para ponerla en su nueva casa, ya que siempre quiso una pintura auténtica...