Me llamo Andrea. Tengo veintitrés años y estoy encerrada desde hace veintidós días. Estamos aislados del mundo. No se oyen circular coches y desde las ventanas vemos algunos incendios. Una luminosa mañana de otoño en Barcelona., Andrea se ve incapaz de atravesar la puerta del hotel donde acaba de pasar la noche con su compañero de trabajo Michael. Los telediarios hablan de una extraña epidemia se está propagando por todo el mundo: un violento y letal ataque de pánico que obliga a la gente a refugiarse dentro de los edificios. Nadie es inmune a la enfermedad. Tampoco Michael ni ninguno de los clientes del hotel pueden poner un pie en la calle. Las infraestructuras y comunicaciones empiezan a colapsarse. Enfrente, a un centenar de metros, en el interior de un gran centro comercial, un numeroso grupo de trabajadores y clientes trata de poner en marchan plan para sobrevivir hasta que puedan encontrar una manera de salir.
