Epidicus es probablemente la comedia en que el esclavo tiene menos tiempos y más embrollos para resolver: Bajo su batuta tocarán las citaristas al son del engaño, la treta, la perfidia ... contra un enemigo común: el "senado", representado por el padre del joven enamorado y un amigo del mismo viejo. Cuando la comedia se inicia, el esclavo se dispone a esperar para dar buenas noticias al amo, pero el esclavo que ha acompañado al joven amo a la guerra contra Tebas le convertirá la alegría en desgracia. El amo ya no está enamorado de la citarista que le acaba de comprar después de birlarle al padre una fortuna en plata. Y además, por si fuera poco, se trae consigo una jovencita por la que ha empeñado sus armas y ha añadido otra fortuna en plata que se ha conseguido de un usurero. Misión imposible: deshacerse de la citarista que ha llevado a casa con el pretexto de hacer creer al viejo que es una hija que hizo de joven en servicio militar. Conseguir que el viejo pague otra fortuna para saldar la deuda con el prestamista usurero. Descubrir quién es o no es la hija del amo, que, en efecto, la tiene. Y no cuento más …
