Es evidente que una mayor comprensión de cómo nos influyen los demás (sobre todo con las aparatosas operaciones de marketing), por qué tendemos al gregarismo o tropezamos con las falacias de autoridad y por qué abrazamos las tradiciones por el hecho de que sean tradiciones (sin importar si son execrables o si fueron inventadas por motivos ignotos) nos permitirá entendernos mejor a nosotros mismos y, por extensión, atrapar siquiera fugazmente esa entelequia denominada libre albedrío. Esto es lo que pretende Coerción del joven periodista neoyorquino colaborador de The New York Times o de la revista Time, Douglas Rushkoff, sin duda un gurú en lo que se refiere al impacto de los medios de comunicación de masas y la tecnología sobre la sociedad.
