El colegio militar Leoncio Prado, de Lima, acoge a jóvenes de distinta procedencia social. En esta intitucío de nombre nada ficticio, por ciento, y que constituye un fiel trasunto de la sociedad peruana de los años cincuenta, los jóvenes llevan a cabo un singular aprendizaje, el de la interiorización de los valores propios de un mundo adulto en el que os débiles sucumben y en el que todos se devoram mutuamente. Intempestivo alegato contra la violencia social y sus correas de transmisíon institucional, esta auténtica novela de iniciacíon que se distingue por su extraordinario virtuosismo técnico fue llevada ql cine en 1983 por el director peruano Francisco J. Lombardi.




