Esta primera entrega de la trilogía de las hermanas Concannon nos cuenta la historia de la talentosa artista Maggie Concannon, una experta con el cristal, y el propietario de la Galería de Dublín Rogan Sweeney. Las vidas y caracteres de ambos no pueden ser más opuestos, mientras que Maggie es una mujer introvertida sin pelos en la lengua, Rogan es un sofisticado urbanita. A pesar de todo, la atracción entre ambos es inmediata y entre ellos surgirá una pasión capaz de cicatrizar las heridas del pasado. Si algo tiene claro la joven Maggie Concannon es que no está dispuesta a depender de ningún hombre: «Yo nunca me casaré. No seré la mujer de nadie». Su carácter – independiente, obstinado y temperamental – es fruto de una convivencia familiar marcada por la indiferencia y el desprecio de una madre resentida, pero también un reflejo del paisaje de su tierra natal: la rural y salvaje Irlanda. No obstante, Maggie es capaz de dar forma al arte más refinado a través del vidrio, y, tras la muerte de su padre, el taller se va a convertir en su único refugio. El alma de Maggie – sus deseos, sus inquietudes, sus anhelos... – cobra vida en cada una de sus delicadas piezas, y sorprendentemente, Rogan Sweeney, dueño de una galería de arte de Dublín, puede leer en ellas como en un libro abierto. Pero ¿acaso tienen algo en común la chica de campo y el guapo, culto y elegante hombre de negocios?
