En Cuento para un ojo perdido la comicidad y el erotismo juegan una mala pasada a lo fácil y lo vulgar, pues su autor se ha interesado en entregarnos cuentos y viñetas donde fantasía y realidad se imbrican para hacernos reflexionar sobre asuntos cotidianos, a pesar de que algunos, como el ciego del refrán, no consigan verlos.
