El autor, padre del periodista Horacio Verbitsky, acuñó con este libro editado en 1957 un término que por desgracia quedaría por siempre en el lenguaje argentino: Villa Miseria (desgracia que existan las villas, no que el termino sea profundamente adecuado). Hoy Sudamericana vuelve a editarlo, y la legitimidad de lo que narra y describe lo hacen de cruda actualidad. Con esta pionera novela, marcada por la etnografía urbana, el autor se internó en los “barrios de latas que forman costras en la piel de Buenos Aires”. No como el Echevarría de “El Matadero”, con aquella paranoia diabolizante del otro. Pero si con sordidez y sin esquivar los aspectos que menos quieren aceptarse de la vida de quienes nada tienen y viven a las puertas del paraíso, al cual nunca pueden entrar.