Como no ven en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos, que sólo con grandes esfuerzos y cautelas se pueden sostener, creen que su papel se reduce a exigirlas perentoriamente, cual si fuesen derechos nativos. En los motines que la escasez provoca suelen las masas populares buscar pan, y el medio que emplean suele ser destruir las panaderías
El Extracto de arriba resume el libro y define el hombre-masa: es todo aquel que no se valora a sí mismo, que se siente como todo el mundo, que hace lo que todos hacen, que actúa como un niño mimado, teniendo una radical ingratitud hacia lo que hizo posible la facilidad de su existencia.
La masa no es la clase baja ni las clases sociales. No es puramente política, también es cultural y económica. La masa es simplemente una función, la función de actuar como una muchedumbre sin diferencias o individualidades. La rebelión de las masas es el hombre medio de ideas taxativas sobre todo, pero que ha perdido la audición. Es el hombre que no quiere tener razón ni quiere dar razones.
El hecho característico de la vida europea es el advenimiento de las masas al pleno poderío social, y con ellas el vacío, la reducción de todo a deseos y exigencias. Pero esas exigencias suelen ser acompañadas de la violencia, pues el hombre medio subvierte la orden y hace de la violencia la prima ratio, la herramienta para obtener lo que quiere.
El advenimiento de las masas creó la Hiperdemocracia: la determinación de todo por las masas. Estas son numerosas y actúan directamente sin ley. No lo hacen solamente en el medio político sino también en el intelectual: El escritor, al tomar la pluma para escribir sobre un tema que ha estudiado largamente, debe pensar que el lector medio, que nunca se ha ocupado del asunto, si le lee, no es con el fin de aprender algo de él, sino al revés, para sentenciar sobre él cuando no coincide con las vulgaridades que este lector tiene en la cabeza.
¿Acaso No es bueno que la masa tenga ideas? No son ideas las que tiene, porque no vinieron de la posesión de la cultura. Además, la masa no acepta reglas, y no podemos aceptar cualquier idea sin compararla con una referencia, una regla.
Nuestra época también está caracterizada por la absorción de todas las cosas por la política. Eso es claramente un fenómeno de masas, pues ella vacía el hombre de soledad e intimidad.
Otro fenómeno de masa son las revoluciones, que desean quebrar la conexión con el pasado. La diferencia entre historia humana e historia natural es que aquella no puede nunca comenzar de nuevo, cosa que las revoluciones desean. Querer romper la continuidad con el pasado es querer comenzar de nuevo, descender al orangután. Es precisamente el facto de pensar que nuestra época es mejor que la hace decadente, pues quiere separarse totalmente del pasado y nada aprender de él.
Pero el mayor peligro de la modernidad es la estatificación de la vida, el intervencionismo, la anulación de la espontaneidad histórica, cosa que llevó a la caída de Roma: la población pasó a vivir al servicio del Estado, y toda la vida fue burocratizada, a le cual seguió la militarización.
Palabras de Septimus Severus a sus hijos: Permaneced unidos, pagad a los soldados, depreciad el resto