Moby Dick -

    Herman Melville

    Penguin Clasicos
    2017
    712 páginas
    23h 44m
    ISBN-13: 9788491050209
    Espanhol

    A traves de este clasico, Melville logra convertir la historia de la caza de un cachalote en toda una metafora sobre la condicion humana y sus conflictos. Moby Dick, la novela que William Faulkner hubiera querido escribir, va siempre acompanada del reconocimiento y el elogio que merece toda construccion narrativa impecable. La lucha del capitan Ahab, su terrible obsesion y la mitica persecucion de la enorme ballena ha traspasado fronteras, consiguiendo asi la indiscutible categoria de obra maestra de la literatura universal. Esta edicion cuenta con la introduccion del especialista y director del Departamento de Estudios Americanos, Andrew Delbanco, autor de Melville (2005), la biografia de referencia del autor de Moby Dick. Asimismo, incorpora una serie de ilustraciones tales como el mapa de la travesia, un plano del ballenero Pequod y otras curiosidades que enriquecen la experiencia de la lectura y proyectan la imaginacion del lector. -Pero tu, oh ballena, nadas con esa calma hechicera ante quien te ve por primera vez, despues de haber enganado y destruido a tantos hombres...- ENGLISH DESCRIPTION Moby-Dick is the story of Captain Ahab's quest to avenge the whale that 'reaped' his leg. The quest is an obsession and the novel is a diabolical study of how a man becomes a fanatic. But it is also a hymn to democracy. Bent as the crew is on Ahab s appalling crusade, it is equally the image of a co-operative community at work: all hands dependent on all hands, each individual responsible for the security of each. Among the crew is Ishmael, the novel's narrator, ordinary sailor, and extraordinary reader. Digressive, allusive, vulgar, transcendent, the story Ishmael tells is above all an education: in the practice of whaling, in the art of writing."

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    Yasmin30/09/2020Resenhou um livro
    5 (Perfeito)

    “La verdad sobre Moby Dick” o “Lo que nadie quiere que sepas sobre Moby Dick”

    ¿Qué fue eso que acabo de leer? ¿Qué fue eso? ¿Te estás burlando de mí Melville? Lo primero que tengo que confesar es que no soporto más la palabra “leviatán” y por un buen tiempo no podré pronunciarla, leerla, escucharla, ni siquiera escribirla. No puedo. Segundo, si el querido lector no tiene ningún interés en las ballenas, la caza de las mismas, lo que se hace con sus restos, los barcos balleneros, los marineros, los barcos o la vida en altamar durante el siglo XIX, ni siquiera se acerque a este libro. Sinceramente, si yo fuera Herman Melville, habría escrito todo esto para burlarme de todos a sus espaldas mientras lo vendo como una de las joyas de la literatura universal (y de hecho lo es, lo veremos después). Siguiendo esa línea de pensamiento, yo podría muy bien recomendar este libro como obra maestra, hacer que todos lo leyeran y después burlarme a sus espaldas, pero creo que me contendré y les contaré mi experiencia, pues sobre advertencia no hay engaño. Cuando era niña había en mi casa una colección de libros llamada “Biblioteca Juvenil Grolier”, y digo “había” porque ahí estaban y no eran míos, ni nunca supe de quién eran, pero me dediqué a leer algunos tomos, otros no me interesaron y por último, Moby Dick. Ese nunca me atreví a leerlo, no me atrevía ni a tomarlo en mis manos. Lo que en realidad -supongo- pasaba es que no me creía capaz de leer tantas páginas de “una sola vez”, y otro factor es que la historia no me motivaba tanto, pues hay muchas historias clásicas que son básicamente parte de la cultura popular y todo mundo sabe -más o menos- de qué se tratan, en el caso de esta, veamos la sinopsis de la edición que leí: <i>“Moby Dick, la novela que William Faulkner hubiera querido escribir, ha alcanzado el reconocimiento y el elogio constante que merece una construcción narrativa impecable. La lucha del capitán Ahab, su terrible obsesión y la mítica persecución de la enorme ballena han traspasado fronteras, consiguiendo así la indiscutible categoría de obra maestra de la literatura universal.”</i> O sea, lo que todos sabemos es que la historia es sobre la obsesión de un hombre por una ballena, a la cual persigue hasta los confines del mundo ¿cierto?, pues no se dejen engañar, porque aunque en esencia podría serlo, lo que tendrían que decirnos es que el que tiene la obsesión con Moby Dick es el capitán, Ahab, y él no es el narrador de la historia, el narrador es Ismael, el cual no está obsesionado con <b>una</b> ballena, sino con <b>las</b> ballenas. Me parece importante mencionar esto pues en mi infancia yo no podía imaginar cómo alguien escribiría tantas y tantas páginas sobre alguien obsesionado con <b>una</b> ballena, ¿qué tanto podría estar sucediendo en esa cacería?. Realmente desconfiaba un poco, y resulta que tenía razón (las razones um poco más adelante). Entonces, el que narra la historia es Ismael (uno de los miembros de la tripulación), y podría haberlo sabido si me hubiera atrevido a comenzar el libro en esos tiempos. Y aquí es donde empieza la burla o genialidad o genialidad burlona o la seriedad que malintrerpreto o algo-que-no- puedo-describir qué es. Todo empieza con la introducción, la cual en mi edición fue muy interesante, el autor de la misma nos cuenta um poco sobre su opinión acerca de la obra y la simbología presente en ella (de la cual no me interesa hablar ahora y creo que nunca). Acaba la introducción y empieza la ansiedad de comenzar la historia, pero ¡espera!, lo que sigue es la sección “Etimología” donde se nos habla de un bibliotecario y a continuación encontramos algunas cositas provenientes del diccionario, está bien, no hace mal. Por fin a la historia, pero ¡espera!, vamos a “Extractos”, y se nos sigue contando sobre el bibliotecario, ¿lo maldice o qué?, ni les contaré de los dichosos extractos, véanlos ustedes mismos. A estas alturas ya deberíamos estar pensando que algo raro está sucediendo, pero seguimos. ¡Ah!, por fin la historia y todo parece normal por um tiempo, conocemos a Ismael y nos cuenta cómo conoció a Queequeg, cómo llegan al Pequod, todo va muy bien, una narración normal. No lo creo. La experiencia es así: narración de la acción, descripciones prolijas, metáforas apabullantes mezcladas con recuerdos de otros tiempos, reflexiones en la forma de monólogos interiores interminables, párrafos y más párrafos haciendo gala de un riquísimo vocabulario y manejo del lenguaje, descripciones y análisis de otros personajes, ensayos sobre cosas variadas dentro de la narración, eternas descripciones e información enciclopédica sobre ballenas y otras criaturas acuáticas, todo combinado con los comentarios mentales del lector: ¿qué diablos? ¿es en serio?, aprendemos los ires y venires de los barcos balleneros y la vida en altamar. Claro, lo anterior sin tomar en cuenta que el autor fue marinero, así que tenemos que considerar también el aspecto autobiográfico de la obra, especialmente cuando pensamos en el siglo XIX y viajes de este tipo -en el caso del Pequod eran tres años- y hay algo muy interesante, ya que parece que todo es un “viaje” -en el sentido psicodélico- pero qué más podríamos esperar de todo esto si tenemos una tripulación finita, todos en el mismo barco por largos periodos de tiempo, sin absolutamente nada más que hacer que pensar en el trabajo que los ocupa, encontrando en raras ocasiones a otros balleneros. Consecuentemente, lo que resta es pensar, recordar, reflexionar, contar las anécdotas que se viven durante la travesía, el trabajo las veinticuatro horas del día, darle vueltas en la cabeza a nuestros conocimientos y todo eso es exactamente lo que Ismael hace. En fin, ¿recomiendo esta obra? Obviamente lo hago, pero también ya lancé la advertencia. En general, me parece que podemos colocar esta narración en la misma categoría que Ana Karenina, un libro interminable del que imaginamos que el contenido tiene que ver con el sujeto del título, pero es muchísimo más, y lo que se nos narra no es sobre ese sujeto, sino sobre el universo donde habita. Para finalizar, yo creo que si le pidiéramos a Herman Melville que nos explicara la verdadera razón por la cual escribió esta monstruosa obra, diría: “porque quiero y porque puedo”. Actualización: me he tropezado con el relato que inspiró Moby Dick, un relato corto llamado: "Mocha Dick: Or The White Whale of the Pacific: A Leaf from a Manuscript Journal" de J. N. Reynolds (http://www.melville.org/reynolds.htm), y resulta que al parecer todo está basado en hechos reales. Y además, recientemente ha salido una novela gráfica inspirada en ese primer relato.

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