La riqueza imaginativa de Emilio Salgari nos transporta a un Oriente fascinante, de piratas rapaces y sanguinarios, grandes señores astutos y generosos, cruentas batallas en que aflora lo mejor y lo peor de cada hombre. Sandokán, secundado de su fiel lugarteniente portugués, hace prisionero en el curso de un abordaje a un guerrero de especial ferocidad; admirado por su valor, le perdona la vida y le interroga. Las palabras del guerrero, que narra los tristes destinos de una princesa secuestrada, parecen turbar profundamente a Sandokán. El Tigre de Malasia, decidido, reune a sus hombres y da la señal de partida. El pirata justiciero se enfrenta, una vez más, a un largo camino de emboscadas, batallas y situaciones heróicas y terribles.
