Yo ya conocía el Gabriel García realista fantástico (en Cien años de soledad); el romántico (en El amor en el tiempo del cólera) y ahora el periodista (en Noticia de un secuestro). Es como se tu estuviera leyendo las noticias sangrientas de Colombia provocadas por Pablo Escobar en los años 80 y 90, pero Gabo describe las sensaciones y sentimientos de los secuestrados como se él estuviera en el cautiverio junto con ellos. Yo lo imaginaba haciendo entrevistas con esas personas y capturando toda la emoción para después conmovernos en palabras. ¡Un gran Mestre! Gabo no dio el título a Escobar y sin a las víctimas y a los periodistas, que intentaran con un trabajo serio, buscar soluciones de paz en un país maltratado por el tráfico y un pueblo en un callejón sin salida. La serie me ayudó a conocer el período anterior y el trazo cómico alivió las escenas pesadas. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla!


